Esta vivienda de líneas modernas se adapta de forma elegante a una parcela con una fuerte pendiente, elevándose sobre 12 pilares que permiten que el terreno fluya libremente por debajo, sin alterar su topografía natural. La casa se organiza en una única planta, suspendida a nivel de suelo, generando una sensación de ligereza y conexión con el entorno.
El interior es amplio y diáfano, con un solo volumen central cerrado que organiza los espacios sin restar fluidez. La estructura queda vista, liberando las fachadas y permitiendo una relación abierta con el paisaje. Un diseño pensado para integrar arquitectura y naturaleza, con luz natural y vistas como protagonistas.
ESTADO OBRA

















